Al considerarse la propia especie humana a sà misma como excepción entre la vida en la Tierra, taxonomizando, haciendo discreto algo continuo y gradual, el hombre ha creido a través del delirio vanidoso que son las creencias religiosas, que era un ser especial, diferente no sólo en su capacidad mental, lingüÃstica, matemática, técnica y mimética, sino un ser con un destino superior al de cualquier otra especie. HabrÃa por tanto una escisión en las taxonomÃas biológicas que separase al ser humano de cualquier otra especie, siendo los animales y organismos vivos clasificados e instrumentalizados en la medida en que fuesen útiles a las actividades humanas, alimenticias, energéticas y en un plano más sofisticado y esencialmente humano, simbólicas, transfiriendo las pasiones y los vicios humanos en otros organismos.
Tras una hegemonÃa histórica de varios milenios con cultos politeÃstas que hicieron creer al hombre que era descendiente por generación de dioses, los fenómenos naturales con figuras antropomórficas, los ritos sepulcrales y la inexplicable producción de estados mentales en la vigilia pero sobretodo en el sueño, donde los fallecidos aparecÃan en la consciencia de aquel que habÃa tenido vÃnculos afectivos con ellos, dio acicate a los misterios sobre la transmigración del alma o la mente, al separarse del cuerpo en la muerte, como si el hombre y solamente la especie humana tuviesen el derecho exclusivo -¿de dónde vendrÃa?, ¿quién se lo darÃa?- a una existencia post-mortem y a conocer a su creador, un padre exaltado, fijado simbólicamente a imagen y semejanza con propiedades antropológicamente loables infinitas, mientras que ningún otro organismo viviente podrÃa aspirar a semejante cosa. La imposición sangrienta posterior de un periodo histórico de hegemonÃa que transita desde el politeismo hacia el monoteÃsmo, con un Dios que es padre y creador de todas las cosas, que mantiene en su ser la creación, serÃa otra forma exacerbada de vanidad especÃfica, manteniendo el dogma post-mortem de una existencia escindida, posterior a la muerte, que juzga la conducta moral de su antesala para decidir la recompensa o el castigo de cada sujeto quién sin poder conducirse autónomamente, recibirÃa el deber moral de una instancia trascendente para tratar de lograr “su trozito de cielo”.
La vanidad de la especie humana, que se habÃa considerado a sà misma como la excepción de la vida en la Tierra, en un plano óntico superior al resto de los seres y con un destino diferente, ha recibido varios duros golpes desde los inicios de la Edad Moderna, tal como destaca Sigmund Freud en Una dificultad del psicoanálisis, mencionando literalmente que el narcisismo universal, el amor propio de la humanidad ha recibido hasta el siglo XX, tres graves afrentas por parte de la investigación cientÃfica:
a- La primera es el desvanecimiento cosmológico de la creencia de que la Tierra es el centro del Universo, algo que iba en armonÃa con la falta de percepción sensorial del movimiento del planeta por el hombre y con la idea de ser producto de un artÃfice divino.
b- La segunda es la enajenación animal, partiendo del totemismo en las creencias religiosas “primitivas” las poblaciones humanas se relacionan con su entorno natural, considerando a determinados animales protectores de la tribu, las figuras de sus divinidades tienen cabeza o elementos corporales de los animales, que son objeto de las manifestaciones estéticas figurativas. El mito muestra a los dioses cambiando su forma por la de animales, muestra como los dioses son fenómenos naturales surgidos del sobrecogimiento por la falta de explicación causal del mundo fÃsico y el miedo a la muerte. Para un infante, no hay nada extraño en que los animales piensen y actúen como humanos en los cuentos y fábulas, sólo el hombre que ha desarrollado pensamiento teológico les quita la razón y proyecta en ellos los vicios humanos. Son los estudios en geologÃa y biologÃa, secularizaciones de la teologÃa y la historia naturales, quienes ponen término a esa arrogancia humana que se escinde de la animalidad. Aunque habitualmente es citado sólo Charles Darwin en relación al Origen de las especies y la obra el Origen del hombre, su trabajo es deudor de investigaciones décadas anteriores, la variabilidad de la vida, la lucha por los recursos naturales, la selección a favor o en contra de caracteres hereditarios y el gradualismo y continuidad de las especies en su generación, son las claves para postular el origen del hombre a partir de un ancestro común con diferentes especies de primates.
c- La tercera afrenta es -evidentemente más sentida- la psicológica, la investigación que le ha demostrado al ser humano que no sólo no domina el Universo, ni es una especie escindida del origen de la vida frente a los demás organismos, sino que además no es el dueño de su propia mente, la razón no es la cualidad esencial del hombre y la mente depende de determinaciones biológicas, instintos y pulsiones, que no son conscientes.
El conocimiento que se tiene actualmente sobre el espacio ocupado por el planeta Tierra en el espacio, viene esencialmente de las observaciones mediante instrumental técnico en los últimos cuatro siglos, aunque la astronomÃa era uno de los saberes más antiguos transmitidos desde las culturas de Egipto y Mesopotamia a los pueblos del Mediterráneo oriental. Muchos siglos antes del establecimiento cientÃfico de la teorÃa heliocéntrica, a inicios de la Modernidad, lo que se conoce como primera revolución cientÃfica, en la astronomÃa de AlejandrÃa durante el periodo helenÃstico hubo alternativas que cuestionaron la tradición heredada de Aristóteles. Ptolomeo aceptó la tradición de los maestros griegos, pero no todos los astronomos propusieron lo mismo, Aristarco de Samos, un astrónomo de la primera mitad del siglo III antes de la era cristiana pensó que el centro del mundo estaba ocupado por el Sol, que la Tierra y todos los planetas giraban en torno a él y que sólo la Luna giraba en torno a la Tierra. El modelo aristotélico-ptolemaico permaneció hasta finales de la Baja Edad Media, atenuándose al igual que la escolástica tomista y pereciendo a inicios de la Modernidad bajo los estudios asociados a Copérnico con la obra De Revolutionibus de 1543, Galileo y Kepler en mecánica, instrumental astronómico y perfeccionamiento de los cálculos de las órbitas planetarias en la teorÃa heliocéntrica, los cuerpos celestes de la zona supralunar no son perfectos y acabadamente esféricos, el Sol tiene manchas en su superficie y las órbitas no son circulares.
Tras la aceptación de la teorÃa heliocéntrica, ya en el siglo XVIII, el astrónomo y compositor William Herschel observó la existencia de otros planetas además de satélites o lunas, que debÃa existir un tipo de luz invisible para nosotros dentro del espectro en el que se descompone la luz al refractarse en un prisma, y que el sistema solar formaba parte de un espacio muy superior con forma de disco, donde estaban otras estrellas similares al Sol. En el siglo XX, los trabajos de Hubble sobre el estudio de cometas y nebulosas llamaron la atención sobre la posible estructura general del universo, mucho más grande de lo que se creÃa en siglos anteriores, en expansión, donde la galaxia donde se encuentra el sistema solar sólo es una entre billones. En 1990, se hizo conocida una fotografÃa tomada por la sonda Voyager 1, dentro de los objetivos solicitados por Carl Sagan y otros cientÃficos de la agencia aeroespacial NASA a 6,1 billones de kilómetros de distancia de la Tierra, lejos del Sistema Solar, el tÃtulo Pale Blue Dot, se refiere al aspecto de la Tierra en el espacio desde esa distancia, visible unicamente por los rayos solares como un diminuto punto azul.

El cosmos es mudo, indiferente, frente a los deseos narcisistas del hombre que se considera autosatisfecho por su carácter de excepción, elegido entre el mundo por un artÃfice trascendente, frente a los sentimientos delirantes de auto-importancia en el mundo de las personas y las jerarquÃas sociales formadas por los seres humanos.

Se puede ver la imagen en mayor resolución.
Para lectores curiosos, lecturas en los artÃculos Earth’s location in the universe y Pale Blue Dot.


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